top of page

LAS CHICAS ROTAS Y LAS CHICAS ARREGLADAS

  • Writer: Xiora Martinez
    Xiora Martinez
  • Mar 9, 2023
  • 4 min read

En la cultura japonesa existe un concepto llamado Kintsugi, que se centra en reparar y remendar los objetos con oro. El Kintsugi mantiene que un objeto que se reparó es mas hermoso porque es un testimonio de que esa pieza sobrevivió una tragedia y las grietas son como trofeos, por eso las pintan con oro.



Si me guío por eso, mi vajilla esta compuesta de trofeos y mas trofeos, así como la pantalla de mi teléfono.Y es que con 3 hijos, era raro que no tuviéramos que arreglar algo cada semana.

Arreglar es una palabra que se repetía mucho mientras mis hijos crecían. Todo estaba en ese proceso.

Un día, antes de salir de casa a uno de esos interminables centros de juegos, que son como mini casinos para niños, mis hijos seguían asomándose a la puerta de mi cuarto al estilo zombies de las películas apocalípticas. Cuando les expliqué que necesitaba mi espacio y mi tiempo porque “mami se estaba arreglando”, mi hija me miró con mucha preocupación y empezó a observarme de pies a cabeza. En silencio y con los labios apretados. Si algo sé de mi hija, es que sus labios apretados anteceden a una pregunta profunda y muy difícil de contestar. Así que suspiro, paro de maquillarme y le pongo atención. “Mami, ¿estás bien? ¿Estás rota en algún lado?”

“¿Rota? No, ¿por qué piensas que estoy rota?”

“Porque tenemos que esperar a que te arregles”

Me río ante la ocurrencia, hasta que me veo en la inesperada situación de no saber como explicarle que no estoy rota. Porque por mucho que le diga que me quiero poner bonita, si uso la palabra "arreglarme" significa que ella llegará a la conclusión que voy tapar las cosas que no me gustan, o que tengo algo que debo arreglar. Y por supuesto, no quiero que ella piense que tiene algo que arreglar o que debe verse de cierto modo para agradar a la gente. Que debe arreglarse para gustar. Y si hilamos mas fino, también podría llegar a la conclusión, que así como "arregla" su apariencia, debería "arreglar" sus caídas, sus heridas y sus errores. Y así, sin más, reflexionando en mitad del casino para niños, rodeada de gritos, olor a zapato sucio y luces multicolores, entendí que nosotras no practicamos el Kintsugi con nuestras cicatrices y heridas de guerra. Nosotras ocultamos las heridas para que nadie las vea.



¿Cuántas chicas rotas conocemos? ¿Cuántas chicas arregladas?

Es difícil cuantificar, porque nos limitamos a tapar y tapar encima de lo que ya hemos tapado. Tapamos la huella que el tiempo deja en nuestros cuerpos, tapamos las humillaciones y las disfrazamos de indiferencia, tapamos los atropellos de las que somos víctimas, por no parecer “problemáticas”, tapamos los cambios hormonales por no parecer débiles o inestables.

Somos expertas en “arreglarnos” para aparentar, para que no nos critiquen.

Pero también hay chicas rotas que practican el Kintsugi, que muestran sus grietas, que lloran cuando están tristes, que gritan cuando se enfadan. Que llevan sus cicatrices y las pintan con oro, porque son sus trofeos de vida. A estas chicas las critican, las ridiculizan, las tratan de apagar, pero ellas siguen ahí, porque saben que arreglarse, no significa cambiar para gustar, significa pegar los pedacitos que se nos rompen y seguir con la cabeza en alto. Yo, quiero ser como ellas. Quiero mostrar mi dolor como un aprendizaje, no como una debilidad, quiero asumir mis errores y los golpes como un capitulo del que aprendí. Para que de esa manera, mis hijos, sepan que estar roto, no es estar inservible. Que todos sufrimos el golpe de la vida y que todo lo que vivimos no nos define, es los que hacemos con estas experiencias lo que lo hace.

Conozco mujeres que se niegan por ejemplo, a aceptar que sufrieron una depresión post parto. Que navegaron esos momentos oscuros sin ayuda, sin hablarlo con nadie. Y esconden esas cicatrices como si tuvieran algo delo que avergonzarse. Me encantaría decirle a esas mujeres que no se avergüencen. Que pinten esa grieta con oro, porque esa experiencia no las hizo menos madres. Al contrario, superaron con creces un momento de cansancio extremo, de confusión de miedo y aun así nutrieron y cuidaron a sus hijos, no puede existir un símbolo de mayor fortaleza. También conozco mujeres que se avergüenzan por una relación fallida. “Porque las abandonaron”, “Porque no fueron suficiente”. A estas mujeres, me encantaría abrazarlas, ayudarles a pegar y pintar los pedazos. Decirles que son únicas, y valiosas, que sencillamente se cruzaron con alguien que no supo verlas, al igual que necio mira el dedo del sabio, cuando este señala la luna.

A las mujeres que su cuerpo se transforma con los años y eso las hace sentir marchitas, les diría que su cuerpo es una obra de arte, testimonio de la vida, de la lucha, de la tenacidad y que si no experimentaran esos cambios no estarían vivas, serian estatuas frías y huecas.

A las mujeres que han sido abusadas o maltratadas, les diría que son sobrevivientes. Que esas cicatrices son el testimonio en vida, que dé la oscuridad se puede generar luz y por mucho que nos desarmen, nos podemos volver a construir. Poco a poco, pedazo a pedazo.


Practiquemos el Kintsugi con las mujeres que nos rodean. Peguemos los pedazos, pintemos las grietas y ayudémoslas a reconstruirse. Practiquemos el Kintsugi con nosotras mismas, no tapemos lo que hemos vivido. No nos arreglemos para ocultar, arreglémonos para mostrar nuestras heridas como un trofeo, mostrando lo hermosa que es la imperfección y la fragilidad de la vida.

¿Y tu te arreglas para tapar o practicas el Kintsugi?






1 Comment


Andrea Andre
Andrea Andre
Mar 27, 2023

Nunca he sido de tapar mucho. Me he sentido a gusto con casi todo lo mío, (menos mi celulitis prematura). Aunque los años no pasan en vano y soy un poco más critica de mis manchas, arrugas y canas. Hasta ahí. Por ahora yoga facial para la cara y he decido dejarme las canas. Lo demás me da igual y que piensen lo que quieran. A terapia ya he ido más de 3 veces y mis heridas las he ido sanando. Ya conozco mis ciclos y he aprendido a autorregularme para no dejarme vencer.

Like
bottom of page