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LA MUJER SIN SUEÑOS

  • Writer: Xiora Martinez
    Xiora Martinez
  • Jan 19, 2023
  • 7 min read

Hay una leyenda urbana que dice que las mujeres tienen el umbral del dolor más alto que el de los hombres. Es decir, aguantan más dolor. Si te metes en las redes o en artículos médicos, probablemente leerás que el dolor no tiene sexo. Pero es una creencia popular que una mujer aguanta más un resfriado que un hombre. También esta el chiste de imaginarnos a los hombres con contracciones y en plena labor de parto. En fin, que los hombres no aguantan lo que aguantamos las mujeres, según esta leyenda urbana. Lo importante de las leyendas, es cuando nos las creemos y las hacemos realidad. Nos convencemos que nosotras aguantamos más. Y esta bien eso de ser fuerte, pero ser fuerte no significa tener que aguantar.

Ahí es cuando las leyendas se vuelven una carga para todos.


Recuerdo un día muy especifico, en el que me di cuenta de esto. Mientras estudiaba en Barcelona, vivía en el apartamento de mis abuelos. Cada mañana, hacia mi cama con la ventana de mi cuarto abierta, que por cierto daba a la calle. Me gustaba escuchar la ciudad por la mañana mientras ordenaba y limpiaba. Pero ese día, pasó algo peculiar. Estaba de espaldas a la ventana cuando una voz profunda me dijo. “Mira lo que te voy a decir, no te

cases. No te cases nunca.” Por supuesto di un salto del susto y al darme la vuelta, me encontré a una señora asomada a la ventana que me miraba través de unos lentes tan gruesos que los ojos se le veían el doble del tamaño. Muy al estilo Minion la verdad. Ella me observaba mientras parpadeaba, lo cual era algo pertubador… “No te cases, mira lo que te digo.” Me repitió. Yo me quedé estática por unos segundos, la verdad ¿Qué se le contesta a una extraña que se asoma a la ventana y te aconseja jamas casarte?.

“Ah, muy bien, gracias” le dije. Ella, al parecer no me creyó, porque siguió insistiendo.

“Los hombres son muy malos. Muy malos. Las mujeres que se casan no tienen vida.Ya quisiera yo tener tu edad y haber nacido en esta época.¿Cuántos años tienes?”

“Veintiuno” le dije de lo más obediente.

“Entonces no te cases. Los hombres son malos” y dicho esto, se fue caminando con el carrito de la compra lleno de vegetales.

Por supuesto me asomé hasta perderla de vista cuando dobló la esquina.¿Quién era esa mujer? ¿Por qué no quería que me casara? La verdad no se veía alguien con alguna enfermedad mental, por lo que me sentía mucho más intrigada por este encuentro. Así que fui a preguntarle a mi abuela, que era como la reina de Inglaterra pero de Cornellá, que era donde ella vivía. Todos la conocían, ella conocía a todos y la gente la llegaba a visitar, pero

ella no visitaba a nadie… hablando de empoderamiento…

En fin, le conté todo mi extraño encuentro con los ojos desorbitados y algo sorprendida. Ella, sin levantar la vista de una camisa que estaba confeccionando me dijo “¡Ah! Ella es la mujer sin moño.” A lo mejor a mi abuela le parecía una respuesta valida, pero ni el nombre ni la explicación me daban mucha información. “¿La mujer sin moño no quiere que me case?¿Ademas por qué se llama así?”

Mi abuela dejó de coser como si le hubiera hecho la pregunta mas obvia de la historia.

“Pues porque no tiene moño, es que ella siempre usó un moño muy bien hecho y con el pelo tirante, todo para atrás. Pero un día, de la nada se lo cortó. Así qué desde ese día la llaman la mujer sin moño. Ella sufrió mucho en su matrimonio. El hombre era alcohólico y tenía una segunda familia. A la pobre le tocó trabajar para mantener a sus hijos y el vicio del marido. Además, cuando llegaba borracho le pegaba. Así que ella recibía solo malos tratos y encima siempre pasando necesidad. Muy mala vida. Que lastima de mujer”

Bueno, tenía sentido que estuviera en contra del matrimonio. Entonces pregunté: “¿Y cuánto tiempo lleva divorciada?”

“¿La Mujer sin moño? No mujer, ella no está divorciada. No puede divorciarse.”

La miré mucho más confundida, ¿por qué una mujer que claramente se arrepintió de casarse, que recibió malos tratos e infidelidades sigue casada?

Mi abuela me explicó con mas detalles, desgraciadamente no puedo decir que entendí la situación. Eulalia, conocida como la “mujer sin moño” se casó porque se tenía que casar, ya le tocaba y su familia no la quería en casa toda la vida. Así que ella, hizo lo que todas hacían en su época, salían de su casa casadas y se iban a vivir con un hombre que a veces amaban y a veces ni conocían. Porque los noviazgos eran supervisados y censurados. Por lo que el verdadero carácter les salía después de la boda. Eulalia, en seguida conoció el carácter de su marido. Al primer mes de casados, salió corriendo y regresó a la casa de sus padres, pero ahí le dijo su madre, que volviera con su esposo. Le dijo, que las mujeres tenían que aguantar. Si no, iban a pensar que era una blandengue que no quería trabajar ni atender su casa. Así pasaron los años, Eulalia tuvo cuatro hijos , todos hombres y su marido muchos más fuera del matrimonio. Eulalia, trabajaba y mantenía su hogar, para que los niños no pasaran hambre. Igualmente, se escondía cuando lloraba por los malos tratos o las infidelidades, por sus hijos. Un día, en un gesto de rebeldía, se cortó el moño, nadie sabe la razón, porque cuando le preguntaban, ella solo decía que era su pelo y que por lo menos en eso, ella podía hacer lo que quisiera. Pero ese fue su único acto de liberación, por lo demás, aguantó, porque las mujeres son fuertes y hacen cualquier cosa por sus hijos, que eran la única fuente de felicidad para ella. A estas alturas de la historia, me pregunto si Eulalia no pensó que sus hijos hubieran preferido una madre feliz que una madre casada. Pero la cosa no termina ahí. Cuando los hijos se casaron, ella podría haberse ido de la casa. Pero no lo hizo, porque su esposo estaba enfermo y no había nadie que lo cuidara. Lo más triste es que Eulalia estaba más enferma que él, pero claro, como las mujeres somos más fuertes, ella lo cuidaba a él. Y no por amor, si no porque no quería que sus hijos cargaran con su padre. Ella repetía que si hubiera tenido una hija con quien apoyarse su vida hubiera sido otra, porque claro, las mujeres son más fuertes…

El esposo de Eulalia falleció dos años después de nuestro encuentro en la ventana. Pero dicen las vecinas y mi abuela, que Eulalia, se puso un vestido amarillo que había guardado para esa ocasión. El vestido en cuestión, era uno, que años atrás, ella misma se hizo como su primer y único lujo. Pero su esposo le hizo tal escándalo, diciéndole que parecía una cualquiera y una loca, que se lo tuvo que quitar. Eulalia aguantó toda su vida, porque era fuerte. Mi abuela y las vecinas sentían lástima pero admiración, por todo lo que aguantó. Ahí es cuando entendí que ser fuerte no significa aguantar. Sólo porque somos resilientes, no tenemos que elegir el camino del sacrificio, por los hijos, por la familia, por la gente, por el que dirán. Aguantar no es una virtud, es una jaula.

Creo que nos hemos centrado en dignificar nuestro sufrimiento, en ser el ejemplo de algo que nos está asfixiando. ¿Quién nos ha negado el derecho a ser humanas? ¿Por qué no podemos ser imperfectas, fallar, equivocarnos y aun así ser maravillosas? Ser fuerte no significa aguantar, no significa no llorar, no significa no odiar, no significa no pensar en nosotras. Ser fuerte es tomar las decisiones que nos hacen felices, a pesar de lo que digan, para poder hacer felices a los demás.

Si Eulalia hubiera sido feliz con sus decisiones, me hubiera dicho. “Mira, no te cases con un hombre malo, conócelo primero, luego toma la decisión. Y si te equivocas, no importa, la culpa es de él, no es tuya. Toma a tus hijos, recupera tu hogar y hazlos felices con una madre libre y realizada.”

Eulalia ya murió, por desgracia murió sin cumplir muchos de sus sueños. Sus hijos, lloraron su muerte, a diferencia de la pérdida de su padre, que no supuso un golpe tan duro. Recuerdo que mi abuela me comentó el día que le comunicaron la muerte de la mujer sin moño. Que sus hijos siempre desearon que su madre dejara a su padre y fuera feliz. Porque cuando ya estaba libre, se le olvidó como soñar y como sonreír.

Cuando recuerdo esta historia y la cuento, no me refiero a Eulalia como la "mujer sin moño", ella es “La mujer sin sueños”, al igual que muchas otras. Y seguimos programando a muchas mujeres para que sigan el camino del sacrificio, el silencio y la abnegación.

Recientemente, una cantante de fama internacional, hizo una canción sobre la infidelidad de su pareja, desquitándose con él y con la pareja actual de él, con quien inició la relación estando todavía con esta cantante … la reacción fue una explosión dividida entre criticas y apoyo. Una critica en especifico es, que cómo pudo decir eso de su padre, que los hijos no se lo merecían.Y que debió sufrir en silencio y dignidad por el bien de sus hijos. ¿Quienes como nosotros para decidir el camino de una mujer? ¿Quién nos dio el timón de su catarsis?No empujemos a las mujeres a hacer cosas que no sienten. ¿Cuántas mujeres sin sueños necesitamos? Dejemos que las mujeres griten, se quejen, critiquen y hagan ruido. Porque ser fuerte, no significa que debamos aguantar. Significa, que después de llorar, gritar, desahógarnos, caer y malquerer. Nos levantemos llenas de sueños, cicatrices y aprendizajes.

¿Y tu, eres fuerte o aguantas?


1 Comment


Andrea Andre
Andrea Andre
Feb 09, 2023

Yo soy fuerte y aguanto. Estoy totalmente convencida de la leyenda urbana. De que somos fuertes, lo somos. Y de que aguantamos, pues también lo hacemos y bastante. Ya a mi mediana edad ni me importa ser fuerte ni me da la gana de aguantarme nada.

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